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MULE cierra su primer año con once nuevas voces

  • El viernes 31 de diciembre estará disponible en librerías.
  • Debido a la actual situación sanitaria, la presentación prevista para el jueves 30 ha sido cancelada.
28 de diciembre de 2021

La plataforma de autores noveles de Cantabria, que publicó su primer número en septiembre de este año, lanzará el próximo viernes 31 de diciembre MULE #2, donde reúne las aportaciones de once voces dispares de la literatura contemporánea y consolida su voluntad de aunar nuevas firmas, propuestas heterodoxas e interdisciplinares y tradición poética.

Fieles al esfuerzo de publicar principalmente autores que escriben desde Cantabria y de promover su difusión más allá de la comunidad local, este número extiende las redes de pesca para traer autores de toda España e incluso aportaciones internacionales.
Gracias al éxito del primer número, cuya tirada se agotó a las pocas semanas después de distribuirse a librerías de Madrid, Málaga, Oviedo, Valencia y Barcelona, MULE quiere aprovechar la oportunidad de asentarse en el panorama nacional como una publicación de referencia para autores emergentes, con la vista siempre puesta en la comunidad sumergida de Cantabria.

Este número ha sido posible gracias al apoyo de la Fundación Santander Creativa y la Fundación Gerardo Diego.

Debido a la actual situación sanitaria, la presentación prevista para el jueves 30 ha sido cancelada.

COLABORAN 
Daniel Lamadrid, Aurora Díaz, Vicente Blanco, Víctor Tardío, Pilar Salamanca, Emmanuel Bonilla, Carlos Coppel, Alfonso García Villalba, Pablo Mata, Blanca Viñas, Juan Antonio González Fuentes, Mina K., Santi Mazarrasa.

EDITORIAL MULE #2 ( Por Santi Mazarrasa )

Un banco de mules es un carguero desorientado, decíamos, el objetivo de un grupo desorganizado, una casa sin planos, un desfile, decíamos, de bailarines, de cojos, de egos y disfraces, de formas y de juegos, de rima y errores. Un banco de mules tiene tantos padres que no reconoce a ninguno. No tiene quien responda a la pregunta que podría desintegrarlo. Un banco de mules se pregunta qué es lo que hace cuando escribe y entonces escucha el siseo amenazante de lo que aún no sabe nombrar. Varias voces se adelantan, contestan al unísono once voces como once enormes bancos de mules: escribir es nadar a ciegas y sin descanso por un océano de incertidumbres. Escribir es acertar. Once enormes silencios dudan de sus aciertos. Un banco de mules no tiene estilo, pero sigue nadando. Satisfecho banco de mules, qué rápido te desintegras cuando caen dos migas y crees que llueve, que sube el nivel del mar y que tú no te hundes. No hay descanso en un banco de mules cuando se formula la pregunta que podría hacerlo desaparecer.